Vida en refugio: respeto y calor humano
En los refugios, las botas duermen fuera y las historias entran primero. Saluda, pregunta por el parte, consulta plazas y ayuda a recoger la mesa. Lleva saco sábana, efectivo y orejeras por si el coro nocturno arranca. No consumas enchufes sin permiso. La coordinación con el guarda puede evitar riesgos, abrir atajos seguros y regalarte el último trozo de tarta casera.